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Relajación. Las 10 leyes del pensamiento

RelajaciónRelajación

Hablamos, al menos, de cuatro niveles de relajación:

  • Relajación física o muscular.
  • Relajación mental.
  • Relajación emocional.
  • Relajación espiritual.

Relajarse no consiste solamente en conseguir una postura cómoda e inmóvil, que nos permita ir soltando todos nuestros músculos y alcanzar, poco a poco, cada uno de los niveles anteriores de la relajación.

En la práctica, se admite que unos 20 minutos de relajación equivalen a unas dos horas de sueño profundo. Sus efectos son en el terreno fisiológico, mental, psicológico, psicosomático, emocional e incluso en el espiritual. En definitiva, relajarse es una herramienta para alcanzar un mayor crecimiento personal.

Decálogo del pensamiento

Según Santiago Pazhín, de www.yogaceysi.com, podemos llegar a la relajación, mediante el siguiente decálogo:

  1. Tu eres el producto de tus propios pensamientos
  2. En lo que piensas, en eso mismo te conviertes.
  3. Atraes a tu vida lo que mantengas en tu mente.
  4. Lo que siembres en el jardín de tu mente será lo que recogerás en el campo de la vida.
  5. Siembra un pensamiento y recogerás una acción; mantenlo en tu mente y recogerás un hábito; éste generará un carácter y culminará creando una personalidad.
  6. Lo que hoy eres es el resultado de la suma de tus pensamientos. Si deseas un mejor mañana, mejora hoy, aquí y ahora, tus pensamientos.
  7. Tu eres la idea que tienes de ti mismo y como tal actúas.
  8. La mente tiene poder sobre el cuerpo. Vigila que tus pensamientos sean siempre de salud.
  9. Cualquier cosa que desees en la vida tienes que conquistarla primero en la mente.
  10. Esfuérzate en mantener siempre pensamientos positivos, constructivos y optimistas: Es la clave del éxito y la felicidad.

Por último, ¿quieres ser dueño de tu vida? Entonces, tendrás que ser primero dueño de tu mente.

¡Ahora nos queda practicar y  comenzar el cambio urgente y positivo para mejorar nuestra calidad de vida, llevando a cabo las 10 leyes del pensamiento.

Ibiza – Radio Costa Del Mar

Ibiza – Radio Costa Del Mar

ibiza - radio costa

Tenemos un menú interesante, organizado en Home, news, comment y contact.

Esta web está escrita en inglés y español. Nos permite escuchar música en streaming de diferentes géneros, como Ambient, Easy Listening, Lounge, Chillout y Electronic.

Es muy interesante para relajarse escuchar música placentera y esta web lo permite 24 horas al día, 7 días a la semana.

Otra característica es que nos permite seguir la lista de los últimos títulos escuchados (Last played tracks).

También podemos seguir esta radio en las principales redes sociales, como Facebook y Twitter.

Ventajas de relajarse con música

La música nos da un efecto positivo en nuestras emociones, esto es, nuestros estados de ánimo se alteran cuando escuchamos una música relajante. Nos puede ayudar para el estrés, el insomnio, la depresión y otros problemas o bien como ayuda en la práctica de la  respiración y la meditación.

Es conveniente tomarse unos diez minutos al día para relajarse y disfrutar de un momento de música relajante. Pero también es bueno escuchar música relajante durante buena parte del día para ayudarnos a tener una jornada más agradable y para no cargarse de tensiones negativas.

Esta observación proviene del Feng Shui que dice de la música es un elemento muy importante en el ambiente para que la energía Chi fluya libremente.

No importa cual sea el estilo de música, pero debe tener ritmos lentos con sonidos relajantes, melodías suaves, agradables, repetitivas y tranquilizantes.

Los sonidos de los instrumentos rítmicos, como tambores, bombos o de percusión tienen un efecto directo sobre las pulsaciones cardíacas, tiende a regularlas imperceptiblemente al mismo tiempo que bajan el ritmo cardíaco y la tensión arterial.

Las melodías son las encargadas de provocar emociones; debe ser una música que provoque reacciones como de paz, armonía o bienestar en los estados de ánimo.

Por último, os paso el enlace de Radio Costa del Mar en Ibiza http://www.costadelmar-radio.com/

Visita Ibiza

Ajedrez – 8 sitios online gratis

Ajedrez

 

 

 

 

 

El ajedrez es un juego entre dos personas, cada una de las cuales dispone de 16 piezas que se colocan sobre un tablero dividido en 64 escaques. Está considerado como un deporte. Originalmente inventado como un juego para personas, a partir de la creación de computadoras y programas comerciales de ajedrez una partida de ajedrez puede ser jugada por dos personas, por una persona contra un programa de ajedrez o por dos programas de ajedrez entre sí.

Se juega sobre un tablero cuadriculado de 8×8 casillas, de colores blanco y negro. Al principio del juego cada jugador tiene dieciséis piezas: un rey, una dama, dos alfiles, dos caballos, dos torres y ocho peones.

Se trata de un juego de estrategia en el que el objetivo es derrocar al rey del oponente. Esto se hace amenazando la casilla que ocupa el rey con alguna de las piezas propias sin que el otro jugador pueda proteger a su rey interponiendo una pieza entre su rey y la pieza que lo amenaza, mover su rey a un escaque libre o capturar a la pieza que lo está amenazando, o lo que es lo mismo jaque mate y el fin de la partida.

Si quieres jugar gratis y online contra otros jugadores, no hay nada mejor que pasarse por cualquiera de las siguientes sitios:

  • Ajedrez Online. Gratis durante un periodo de prueba de 7 sin compromiso de permanencia.
  • AjedrezJuego. Ajedrez multijugador online gratis, no hace falta registrarse, ni ningún programa, se puede participar en simultáneas y clases online.

Sitios de ajedrez

  • AjedrezWeb. Aquí también puedes resolver problemas, y por supuesto, jugar a ajedrez online gratis.
  • FlyOrDie Ajedrez. Puedes jugar como invitado contra otros jugadores.
  • Buho21. Puedes jugar a otros juegos (dominó, poker, gomoku, damas, chinchón y otros).
  • Gameknot. En inglés, gratis.
  • CiberChess. Permite jugar e intercambiar mensajes entre los jugadores.
  • Ajedrez21. Puedes jugar 1 mes gratis.

 

El club de los 27

Origen

Se llama el club de los 27 a la lista de aquellas personas famosas que han muerto a la edad de 27 años. En realidad, es algo que ha ido ocurriendo a lo largo de los años y que, poco a poco, ha quedado establecido como leyenda urbana, sobre todo por las muertes inusuales de algunos músicos que han entrado en este club de los 27.

Miembros del club de los 27

Si vamos a la wikipedia, podemos encontrar los siguientes miembros:

  • Brian Jones, británico, muerto el 3 de julio de 1969. Ahogado en una piscina.Era el guitarrista y multi instrumentista de la banda The Rolling Stones.
  • Jimi Hendrix, estadounidense, muerto 18 de septiembre de 1970. Se ahogó con su propio vomito mientras dormía, al combinar vino con somníferos. Considerado como el más grande guitarrista de la historia.
  • Janis Joplin, estadounidense, muerto el 4 de octubre de 1970. Sobredosis de heroína. Era cantante de rock and roll y blues caracterizada por su voz y su espíritu rebelde.
  • Jim Morrison, estadounidense, muerto el 3 de julio de 1971. Insuficiencia cardíaca, pero las circunstancias exactas no han sido aclaradas. Era vocalista de la banda de rock psicodélico The Doors.
  • Kurt Cobain, estadounidense, muerto el 5 de abril de 1994. Suicidio. Era cantante y guitarrista de la banda de grunge Nirvana.

Uno de los últimos en entrar al club de los 27 ha sido Amy Winehouse, muerta en Londres, Reino Unido, el 23 de julio de 2011. Intoxicación etílica. Era cantante de R&B y Jazz.

En definitiva, tenemos un misterio más entre nosotros, o simplemente un conjunto de coincidencias.

Islandia 05. El laboratorio humano

El presidente de Islandia, Olafur Ragnar Grimsson, me contó una anécdota sobre el actor estadounidense Seinfeld. Hace cuatro o cinco años, en los momentos de más éxito mundial de la serie norte­americana del mismo nombre, Seinfeld entro en un restaurante de Reykiavik y pidió una mesa para él y sus amigos y otra para sus guardaespaldas. “El cocinero se negó a servirle y le ordenó que se fuera del restaurante”, dijo el presidente. Grimsson.

¿Por qué? “Fue una cuestión de principios”, sonrió el presiden­te, un señor venerable, con aspec­to de rey. Para empezar, el cocine­ro se sintió ofendido por la idea de que pudiera considerar nece­sario llevar guardaespaldas en un paísque se enorgullece, con razón, de tener fama de seguro; en segundo lugar, laidea de que el actor y sus guardaespaldas se sentaran en mesas separadas re­sultaba fuera de lugar en Islan­dia, que se considera una socie­dad sin clases.

La anécdota es tan simpática como la falta de medidas de segu­ndad, o cualquiercosa vagamen­te parecida, cuando voy a visitarle en su residencia oficial deReykiavik. Llego a la casa y me acer­co conduciendo por un largo ca­mino hasta la entrada principal. Llamo a la puerta y abre una joven. Le digo quien soy y ellame cree. Sin pedirme ninguna identificación. Mi única obligaciónn es firmar en elLibro de Visi­tas. Después, se abre una puerta y sale un hombre alto, elegante y sereno, con el cabello blanco y la mano extendida.

Es mi ultimo día en Islandia y he estado esforzándome para encontrar algo malo que decir sobre el país, un argumento pa­ra refutar a la primera persona a la que entreviste, la madre del futbolista Eidur Gudjohnsen, que declaró que Islandia era el mejor lugar del mundo. Sólo hay tres posibles defectos, que yo haya visto.

Uno, el tiempo, que cambia con una perversidad enorme, además de que, aunque no hace mucho más frío que en Madrid en invierno, nunca hace calor.Y además, la oscuridad en invier­no. Pero todo el mundo me decía que le gustaba, sin excluir el inmigrante iraní con el que hablé.

Fallo número dos: el síndrome del nuevo rico. Varias perso­nas con las que he hablado se han referido con repugnancia a lo que consideran el ansia nacio­nal de comprar el último objeto de deseo consumista: teléfonos móviles, cocinas, coches. Pero la verdad es que, en comparación con las nuevas fortunas en otrospaíses, los islandeses no se com­portan con especial ostentación, al menos fuera de casa.

Fallo número tres: la cultura de la borrachera. Si Reykiavik se ha ganado la famade ser un cen­tro de marcha los fines de sema­na es por algo, como pude vercuando salí un sábado por la no­che, acompañado por un joven veterano de la vida nocturna. Fuimos a media docena de bares a lo largo de la noche, que terminó (en mi caso, no en el suyo) a las cinco de la mañana del do­mingo; a esahora había más gente deambulando por el centro de Reykiavik que en ningún otro momento de la semana. Y la mayoría de ellos, borrachos -aunque no agresivos, ala inglesa-.

En Reykiavik hay un hospital puntero mundial en el tratamien­to de adicciones. Se llama Vogur Hospital, y el médico que lo diri­ge es Thorarinn Tyrfingsson, que me ofrece un dato escalofriante: el 9,6 % de los varones mayores de 15 años islandeses ha recibido tratamiento en su hospital. Le pregunto si eso significa que, por debajo del barniz islandés de prospera igualdad y familias felices (nosoy el primer extranjero que advierte que los adolescentes parecen llevarse curiosamente bien con sus padres), se oculta algún espantoso secreto tribal. El doctor Tyrfingsson –un hombre delgado, de sesenta y tantos años, con el cabello rubio y juve­nil; el prototipo del islandés segu­ro y tranquilo que he conocido en supaís- sonríe y me asegura que no. En primer lugar, dice, el dato es comparable alas cifras del norte de Europa y Estados Unidos. “Pero, además, el que tanta gente se atreva a someterse a tratamiento es indicativo de lo abierta que esnuestra sociedad, la ausencia del estigma que se ve en otros lugares”. Aquí, además, el tratamiento de desintoxicación y rehabilitación es totalmen­te gratuito,financiado en su ma­yor parte por el Estado y; como dice el doctor Tyrfingsson, “adisposición de todos y todas las ve­ces que sea necesario”.

Cada vez que parece que he encontrado algo que se aproxi­me a una debilidad enel sistema islandés, resulta que tiene otra cara la moneda. Más bien no dejo de encontrar cosas nuevas que asombran. Por ejemplo, lo que me cuenta el doctor Tyrfingsson de la base de datos, única en el mundo, que posee Islandia.

EI hospital Vogur ha recibido fondos de la Unión Europea pa­ra financiar las investigaciones más de vanguardia que hay so­bre las adicciones. Los ha recibi­do, superando a naciones como Alemania, en parte porque las cifras de éxito que ha logrado no tienen igual: el índice de recuperación entre los que ingresan por primera vez en el hospital es del 60%. Pero hay más. “Nuestra ventaja”, dice el doctor, “es que, mientras otros emplean ratas, no­sotros utilizamos una gran base de datos de seres humanos, las mas de 18.000 personas que han pasadopor el hospital”, dice el doctor. “El valor científico de to­do eso se incrementa,además, porque en Islandia existe una documentación genealógica sin equivalente en el mundo”. El Libro de los islandeses, título de di­cho documento,se apoya en mi­nuciosos registros eclesiásticos de los nacimientos,matrimonios y muertes, y permite a la mayoría de los islandeses rastrear su lina­je hasta hace mas de 1.000 años. Toda la información se guarda en una enorme base informática a la que pueden acceder, median­te una contraseñaprivada, todos los habitantes del país.

Islandia, me dio la impresión desde el momento en que llegué, es’ una especiede laboratorio humano gigante. Allí arriba en el océano Atlántico, aislado y aleja­dodel resto del mundo, es como una gran burbuja de aire puro en la que se llevan acabo experi­mentos sobre como mejorar la especie. “Es interesante lo que di­ce”,afirma el presidente Grims­son en el estudio de esa residen­cia oficial tan estupendamente vulnerable. “En enero tuvimos de visita al arquitecto Norman Foster y a su mujer española, Ele­na. Al irse me dijo: “Tengo la sensación de haber conocido la sociedad del futuro”.

Quizá no sea el país más rico del mundo, o el más seguro, o el más saludable, oel más innova­dor,  el más culto, o el más vivo y de gente más atractiva que to­dos y cada uno de los demás países del mundo; pero ningún otro reúne todas estas cualida­des juntas y en estado tan puro.

EI milagro islandés segura­mente no se podría reproducir, o por lo menos no en mucho tiem­po, en un país mayor y de más complejidad histórica. La suerte que tiene es en ser parte de Euro­pa, y de cierto modo también de Estados Unidos, pero de haber nacido como nación tras ganar la independencia de Dinamarca hace apenas medio siglo. Los is­landeses empezaron su viaje a la modernidadcasi desde cero. O, en cualquier caso, a partir de ocho siglos en los que no había ocurrido prácticamente nada de interés para los historiadores. Por eso no carga con el bagaje cultural, religioso, político y tri­bal (en el sentido más amplio del término) que otras naciones han ido acumulando a lo largo de los siglos. No arrastra un legado emocional -odios, complejos, envidias- que impide llegar asoluciones sensatas, que sirven el bien común. Islandia ha logrado organizar su sociedad con una sensatez extraordinaria; ha con­seguido crear un clima empren­dedor e innovador en el que el precio del fracaso no es la pobre­za, como podría ocurrir en Esta­dos Unidos; sino la tranquilidad que da una red de seguridad so­cial que garantiza la comida y la vivienda a todo el mundo mien­tras viva, que cuida de sus hijos y les ofrece una sanidad y una educaciónn de primera categoría.

“EI motor de la economía del siglo XXI lo constituyen la crea­tividad y el poder del cerebro”, dice el presidente Grimsson. “La creatividad es el recurso más va­lioso. Aquí florece no sólo por nuestro Iegado cultural, sino por­que somos pequeños. Somos co­mo la Florencia o la Venecia del Renacimiento. Las gentes que se dedican a las artes, la banca, la tecnología, se relacionan unas con otras, se nutren intelectual­mente entre sí y crean un entor­no competitivo y creativo”.

La persona que más parece encarnar -de manera casi exa­gerada- todo lo que dice el presidente Grimsson resulta ser la última a la que entrevisto antes de abandonar Islandia. Es un personaje desmesurado, una ca­ricatura o; mejor dicho, un epito­me, y se llama Kari Stefansson.

Nos encontramos en su ofici­na, un despacho aireado y espa­cioso en una esquina de un mo­derno edificio en el que trabajan 300 personas (además de otras 150 en Estados Unidos), sobre las que preside como un rey me­dieval impredecible, amenazador y erudito. Entro y está sentado en una silla oscilante, de espaldas a la puerta, y me habla como un personaje de cine -como el Doc­tor No en James Bond-, sin vol­verse. Cuando lo hace, veo la fi­gura de un hombre de piel rosá­cea, espesa cabellera nevada y bar­ba a juego. Lleva una camiseta negra, que, realza unos hombros excepcionalmente anchos y unos brazos musculados con esfuerzo. Tres minutos más tarde, se levan­ta (para coger de un armario un regalo para mi, un ejemplar en cuero de las sagas islandesas com­pletas) y veo que mide, por lo menos, dos metros. En otras pala­bras, parece salido de una saga.

Es Gunnar (el mayor guerre­ro islandes), o Grettir el Fuerte, o quizá es Egil, que tiene una saga que lleva su nombre y al que Stefansson se refiere en va­rias ocasiones durante la hora y media que pasamos juntos. Egil era más alto y más fuerte que los demás hombres y tenía el cráneo más grande. Nadaba grandes dis­tancias en aguas heladas, con sus armas atadas a la espalda. Era brutal, vengativo, y escribía poesía. Como Kari Stefansson, que también la escribe, y que es segu­ramente el hombre más brillante de Islandia, lo más parecido a un verdadero hombre del Renaci­miento, con la misma energía y el mismo talento para las cien­cias que para las artes.

Stefansson, que es cinturón negro de judo, estudió y enseñó medicina durante 15 años en la Universidad de Chicago, y luego fue cinco años catedrático de neuropatología en la Facultad de Medicina de Harvard. Después volvió a su país para crear una empresa que es lider mun­dial en biotecnología y que está adentrándose más que nadie en la investigación sobre los genes humanos. EI nombre de Ia com­pañía es DeCODE. Tiene varias ventajas sobre sus rivales: la in­comparable información genealógica que proporciona el Libro de los islandeses; la población ex­traordinariamente homogénea de Islandia, que constituye un ex­celente grupo de conejillos de in­dias, porque permite a los científicos, aislar más fácilmente los ge­nes que transmiten las enferme­dades, yel inmenso ego de Kari Stefansson. “La mayor parte de los grandes descubrimientos mundiales sobre los genes proce­de de nosotros, de esta pequeña isla”, dice. ¿Por que? “Porque la información que tenemos es magnifica y los científicos que vi­ven en este edificio son magnífi­cos”.

EI objetivo de DeCODE, em­presa en la que Stefansson es a la vez presidente y consejero delega­do, es aplicar sus descubrimien­tos de genética humana al desa­rrollo de fármacos para enferme­dades comunes como los infar­tos y el asma. Es decir, “esta pe­queña isla”, habiendo ya logra­do conquistar lo más cercano que se ha visto al paraíso en la tierra, es ahora el laboratorio en el que la humanidad trata de bus­car algo que se aproxima a la clave de la vida eterna.

¿De dónde nace semejante ambición? “Hay una diferencia entre el científico monótono que documenta de forma meticulosa la naturaleza y el científico verda­dero”, dice Stefansson. “EI científico verdadero tiene una historia que contar. EI científico verdade­ro es creativo”. Está claro que habla de sí mismo, así que Ie pre­gunto como se logra llegar a ese estado tan envidiable. “La mejor forma de ser creativo”, declara, “es leer. EI lenguaje es el instru­mento de las ideas. La mejor for­ma de enseñar a la mente a pensar es la buena literatura. Yo lea entre 50 y 60 novelas al año y entre 30 y 40 libros de poesía”.

Lo que esta diciendo es lo mis­mo a lo que se refería el presiden­te Grimsson cuando hablaba del poder que tiene el mutuo enri­quecimiento cultural en lasocie­dad islandesa, esa mezcla leonar­diana de pensamiento científico y artístico. Stefansson se pronun­cia más durante nuestro encuen­tro sobre arte que sobre ciencia. En vez de hablar sobre su traba­jo en genética, pasamos casi to­doel tiempo hablando de Jorge Luis Borges, de Shakespeare, de Pablo Neruda, de Joseph Con­rad y de Gabriel García Már­quez (“Ios escritores de las sagas parece que lo han leído”) -cu­yas obras evidentemente se cono­ce como si fuera un profesor uni­versitario de literatura-.

Hablando de las sagas, Ie pre­gunto (porque imagino que se habrá reproducido con tanta prodigalidad como los héroes de aquellas historias) cuantos hijos tiene. “He perdido la cuenta. Los islandeses perdemos la cuen­ta del número de hijos y el núme­ro de divorcios”. Y aparte de eso, al islandés, ¿cómo lo define?

Para empezar, dice, es una persona como él, y como la mayoría de los guerreros de las sa­gas, que viaja al extranjero, vive aventuras y regresa. ¿Por qué to­dos acababan regresando? “A lo largo de los siglos hemos evolu­cionado paraadaptamos a este entorno”. ¿Los genes marcan el destino? “Exacto”. ¿Qué máses un islandés? “Vivimos desde ha­ce 1.100 años en una naturaleza extrema y exigente, aunque asombrosamente bella. Para so­brevivir tuvimos que luchar con­tra el frío y la oscuridad en una tierra en la que la agricultura se reduce a criarovejas y alguna que otra vaca. Y sobrevivimos la mayor parte de esos 1.100 años, aunque fuimos espantosamente pobres hasta hace 40. Cuando yo era niño, no veíamos fruta. Siempre me quedaba con ham­bre, salvo en Navidad. Siempre nos hemos considerado duros y curtidos; pero, pese a ello, hemos creado una cultura peculiar basa­da en el amor a la literatura. Eso es un islandés”.

Stefansson abandona el aire irónico, intimidatorio, que te­nía la mayor parte del rato, y se expresa con sincero orgullo. Es un tipo duro, un científico y tal vez incluso un genio, pero es además, y no se avergüenza de ello, un patriota. No en el senti­do competitivo, rozando la pa­ranoia, del típico nacionalista, sino de forma sana y confiada.

Gudjohnsen me había habla­do emocionado de su apego a la tierra islandesa; había obser­vado muy bien que Islandia es un país pequeño que se cree grande. Recuerdo también sus palabras de despedida, y ahora que he estado en Islandia com­prendo mejor el orgullo que ha­bía detrás de ellas. Yo Ie había dicho, mientras nos dábamos la mano, que para él iba a ser divertido jugar con los grandes futbolistas del Barça, con Ronaldinho, Eto’o, Messi. “Sí”, respondió mirándome con una sonrisa helada, digna del mismísimo Grettir el Fuerte. “Y para ellos también”.

 

Fuente: El País, viernes 25 de agosto de 2006

Islandia 04. Una tribu sin complejos

John Carlin

A los pocos minutos de conocer a Baltasar Samper, me confía el secreto más doloroso de su niñez. Este hombre enérgico, de boina negra y barba blanca, me recoge en mi hotel del centro de Reykiavik en una pick-up todo terreno y me lleva a su casa. Durante el camino me cuenta que nació en Barcelona en 1938, mientras el ejército de Franco se disponía a irrumpir en la ciudad. Dado que su familia era conocida por haber pertenecido al bando republicano, de niño tuvo que convivir con insultos y con el miedo. Pero eso no fue lo peor. Cuando tenía 14 años se descubrió que su madre mantenía una relación amorosa con el médico de la familia. El padre de Samper, tan atrozmente humillado como era de esperar que se sintiera un hombre en la España burguesa de 1952, trató de suicidarse con una sobredosis de pastillas. A su mujer no le dejaron visitarle en el hospital porque la policía sospechaba que podía tratarse de un caso de intento de asesinato, de modo que sólo podía ir a verle el joven Baltasar. Al salir del coma, el padre levantó la vista desde la cama, vio al chico y le soltó: “Vete a la mierda, ¡hijo de puta! ¡No quiero verte nunca mas!”.

 

Aquella fue la ultima vez que Baltasar Samper vio a su padre, las últimas palabras que le oyó decir. Porque el padre desapareció y la familia nunca volvió a verle. Pasaron décadas hasta que llegó la noticia de su muerte, y entonces la madre pudo, por fin, casarse con el médico, el gran amor de su vida.

 

No es extraño que, en plena dictadura franquista y un trauma como ése pesándole en la vida, Baltasar se fuera de España en cuanto pudo. Y se fue lo más lejos posible. Por una curiosa serie de coincidencias, acabó un día en la ciudad de Akureyri, en el norte de Islandia, a bordo de un pesquero de arrastre. Pasó varios meses pescando arenques en el océano Ártico, recuerda que ganó mucho dinero; volvió a Reykiavik, conoció a su futura esposa y se estableció, para el resto de sus días, en Islandia, donde se ha convertido en un pintor de renombre.

 

Llegamos a su casa, sobre un fiordo a las afueras de la capital islandesa, y nos sentamos a tomar un café con su mujer, Kristjana, una c1asica islandesa alta de ojos azules, también artista. Baltasar Samper debería haber quedado marcado para siempre por la experiencia con su padre. Sin embargo, este padre y abuelo de varios nietos es la imagen de la tranquilidad y la satisfacci6n. Me ha contado su terrible historia nada más conocerme como un gesto liberador, para mostrar al visitante que viene de España hasta qué punto está limpio del viejo trauma, qué liberadora fue su huida a Islandia.

 

“En cuestión de relaciones familiares, Islandia es muy especial en comparaci6n con todos los demás países que conozco”, dice Samper. “Si lo comparo con mi experiencia cuando era joven en la España de Franco, es la noche y el día. Aquí, ser madre soltera no soló no es un problema, es lo normal. Divorciarse y volverse a casar, incluso entre amigos, no causa ningún problema social. En las fiestas se reunen hijos de distintas parejas, con todos los padres presentes, y se considera normal. No es el drama español”.

 

Cita como ejemplo el caso de su hijo, Baltasar Kormakur, en otro tiempo el actor favorito de las mujeres islandesas y hoy un director cinematográfico de éxito. Cuando visité a Baltasar hijo en su hogar de Hofsos, en un fiordo en la parte norte de Islandia, su mujer Lilja y él tenían con ellos a cuatro hijos, de los cuales sólo dos son comunes. Hay además un quinto hijo, el que tuvo anteriormente Baltasar con otra mujer.

Cuando Baltasar y Lilja se conocieron (casualmente, en Barcelona), ella ya tenía un hijo de otro hombre y el tenía una novia islandesa que estaba embarazada. Pero la relación con la novia anterior no tenía futuro y, antes de que naciera el niño, él se enamoró locamente de Lilja. Según recuerda Kristjana, la situación le resultó más difícil a Baltasar, que es medio español y se sentía culpable, que para Lilja, cuyo linaje impecablemente islandés se remonta a antes del año 1000 y se lo tomó todo como algo natural. (Lilja me dijo que una de las expresiones islandesas más comunes es: “Todo saldrá bien”). El resultado fue que Baltasar superó su sentimiento de culpa, el hijo de la novia nació, el se casó con Lilja, y juntos tuvieron otros dos hijos.

 

“Hoy”, dice Baltasar padre, “cuando la hija de Lilja, la que tuvo antes de conocer a mi hijo, cumple años, nosotros vamos. Y los abuelos de la niña por otra parte de Lilja, y su padre con los abuelos por parte de él, y mi hijo”. Lo mismo ocurre cuando es el cumpleaños del hijo que tuvo Baltasar con la novia anterior. “Y no piense ni por un momento que nosotros somos distintos, o raros”, insiste Baltasar padre. “La relación que tenemos en nuestra familia es la misma que tiene todo el mundo en Islandia”.

 

“Funciona porque todos estamos muy relacionados”, explica Kristjana. “Todos tienen algún tipo de parentesco con todos los demás. Pero también tiene que ver con la situación tan avanzada que han tenido tradicionalmente las mujeres en este país” (Islandia e1igió a la primera mujer presidenta del mundo, Vigdis Finnbogadottir, en 1980). “Siempre hemos sido muy independientes. Los vikingos se iban a otros países y las mujeres se encargaban de todo, y tenían hijos con sus esclavos y, cuando los vikingos volvían, los aceptaban. Cuantos más mejor”.

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Me recuerda una historia que me contó el obispo luterano Jon Baldvinsson en la ciudad universitaria de Holar, la Salamanca islandesa, en la región de Hofsos. Uno de sus predecesores en Holar, el último obispo católico antes de que se instaurara el protestantismo, se llamaba Jon Arannson. Luchó valerosamente contra el rey de Dinamarca que, contagiado por los aires procedentes de Alemania, había decidido abolir el catolicismo en Islandia, entonces una colonia danesa. Al final, Aranson cayó derrotado y el 7 de noviembre de 1550 fue decapitado. Tres siglos más tarde, cuando los islandeses empezaban a organizar seriamente la lucha para independizarse de Dinamarca, proclamaron a Aranson héroe nacional. Y lo sigue siendo, en cierta medida, todavía hoy. En cambio, la Iglesia católica nunca le ha asignado la condición de mártir que evidentemente merece. El motivo es que, en su vida privada, no fue ningún santo. Dos hijos suyos murieron decapitados con el. Cuando se fue a la tumba dejó atrás nueve hijos, por lo que hoy son muy numerosos los islandeses que descienden de él. “Incluso cuando Islandia era católica, sonríe el obispo Baldvinsson, “siempre estuvimos muy lejos del largo brazo de Roma. El celibato nunca llegó a echar raíces aquí”.

 

Tras más de una semana en Islandia necesito encontrar alguien que me explique cómo puede ser que el partido en el poder a lo largo de casi un siglo es un partido que se autodefine de derechas, el Partido de la Independencia. Nadie mejor que la primera ministra en funciones (el titular está de vacaciones), una mujer llamada Thorgerdur Katrin Gunnarsdotir con tres hijos pequeños; todo un reto, podría parecer, para una ministra del Gobierno.

 

Llego al ministerio, le digo a una señora en la recepción a quien deseo ver y ella me indica, sin preguntarme quien soy, que suba al tercer piso y gire a la izquierda. Al final de un pasillo me encuentro con una rubia escultural de cabello largo, grandes pendientes de oro, los labios pintados de rosa, una blusa bordada de color crema, chaqueta corta de cuero, falda de volantes que hacen swush-swush al andar y botas altas de ante. Podría ser una modelo o una estrella del cine nórdico. Es la primera ministra en funciones, la habitual ministra de Educación, Ciencia y Cultura, además de número dos del partido gobernante.

 

Me parece raro, le digo, conciliar el tipo de sociedad que he encontrado en Islandia con el hecho de que su partido es, en teoría, aliado internacional del Partido Republicano en Estados Unidos, y del Popular en España. “Si, pero una cosa es la derecha en el resto de Europa y Estados Unidos y otra cosa es la derecha aquí”, responde la señora Gunnarsdottir. “Estamos a favor de bajar los impuestos a las empresas, desde luego, pero en otros aspectos importantes somos muy distintos”. Lo creo. ¿Cuántos partidos de derechas hay en el mundo que hayan propuesto leyes para autorizar el matrimonio entre homosexuales, no este año, ni el pasado, sino hace una década? “A eso me refiero”, sonríe… Y no creo que muchos estén a favor de un sistema de bienestar basado en dedicar prácticamente todo el dinero de nuestros impuestos a la salud y la educación. Y a las familias. También nos diferenciamos de la derecha convencional en nuestra actitud sobre el permiso de maternidad”.

 

Gunnarsdottir explica que en el año 2000, y con el respaldo de todos los partidos islandeses, se aprobó una ley que otorga nueve meses de permiso de maternidad: tres para la madre, tres para el padre y tres para los dos juntos, con el 80% del sueldo. “Nos cuesta mucho dinero, pero merece la pena. Tenemos una situación en la que el 90% de las mujeres islandesas ocupa puestos de trabajo de jornada completa. Ha cambiado por completo el debate sobre la igualdad de las mujeres y se ha convertido en algo que exportamos. Los Gobiernos de otros países están siempre preguntando a nuestro ministro de Asuntos Sociales cómo lo hacemos”.

 

Lo que ocurre, en parte, es que no se trata tanto de una cuestión de legislación como de cultura. Un motivo por el que, al llegar a Islandia, me sorprendió el número de mujeres jovencísimas que estaban embarazadas o con un bebé, es que no sólo es absolutamente normal tener hijos cuando se es muy joven, es que las mujeres que los tienen por su cuenta no padecen ningún estigma social. Eso significa que, con frecuencia, las mujeres tienen sus hijos cuando están todavía en la Universidad y, cuando terminan sus estudios, están listas para dedicarse a su carrera, al contrario de lo que hacen hoy con grandes dificultades la mayoría de las mujeres en Europa. El sistema funciona en Islandia, en gran medida, gracias a los abuelos. Son jóvenes y, por tanto, capaces de participar mas activamente en la tarea de criar niños pequeños.

 

Pero esto no explica cómo Gunnarsdottir se las arregló cuando nació su pequeña, que hoy tiene tres años. “Si”, dice. “Mi hija nació en julio de 2003, y fue precisamente por esa época cuando la primera ministra me nombró ministra de Educación”. ¿Cómo? ¿Y asumió el puesto inmediatamente? “No, no. Pedí un permiso de cinco meses y empecé en el ministerio el 1 de enero de 2004. Todavía amamantaba a la niña, pero todo resultó más fácil gracias a que mi marido, que trabaja en uno de nuestros mayores bancos, dejó su puesto durante cuatro meses para facilitar la transición con los niños en casa”.

 

Le cuento mi conversación con Baltasar Samper y lo increíblemente desacomplejadas que encuentro las relaciones entre familias multiparentales que en otros países se considerarían rotas, caóticas, perdidas. “Creo que los islandeses estamos en cabeza en relación con las familias y los hijos. Tenemos una cosa muy clara; cuando hay niños por medio, hay que poner todo lo demás de lado. Y tiene razón en lo que dice de los complejos. No tenemos ninguna timidez entre nosotros. Estamos todos relacionados, de una forma u otra, y hacemos lo que es natural, nos ayudamos mutuamente. No nos avergüenza ser nosotros mismos”.

 

Se me ocurre que tiene algo de africano esta actitud islandesa respecto a los niños (idea, por cierto, que le gusta a la señora Gunnarsdottir). Que Islandia, con toda su modernidad, es un país que conserva una
fuerte esencia tribal. Y en el que Dios pinta bastante poco. Lilja Palmadottir, la nuera de Baltasar Samper, me había confirmado la impresión de que la religión desempeña un papel muy pequeño en la vida cotidiana al señalar que sigue vigente “la tradición pagana”, vikinga y precatólica.

 

Comprendo todavía mejor la sensación de refugio, de santuario, que debió de encontrar Baltasar Samper en Islandia. Esta sociedad es lo más distinto que pueda imaginarse a la España de Franco… O al Irán contemporáneo. Por eso siento curiosidad por conocer a Hamid Moradi, un iraní que emigró a Islandia hace 20 años, cuando aún vivía el ayatolá Jomeini. “Fue un primo en Berlín quien me sugirió que viniera a Islandia. Mi respuesta fue: ‘¿Dónde demonios está eso?”, recuerda Moradi durante una larga charla que mantenemos en el café Paris de Reykiavik. Y, sin embargo, vino, encontró trabajo en una fábrica y se quedó. “Llegue en invierno, y todo estaba oscuro. Creí que había ido a parar a la Luna”. Pero Moradi, que tiene 42 años y es carpintero, se sintió muy pronto cautivado por su país de adopción. Un año después de su llegada se casó con una islandesa, con la que estuvo casado 14 años y tuvo dos hijos. Dada la región del mundo de la que procede, y que visita una vez al año, valora enormemente la seguridad y la tranquilidad de Islandia. “Siempre le cuento a la gente en Irán una historia que fue noticia de portada aquí hace un tiempo. Fue el caso de un policía que detuvo el trafico para que unos patos pudieran cruzar la calle. Pusieron una gran foto en el periódico. ¡En los tiempos que corren, sobre todo, es fantástico!”

 

Moradi ha tenido varias novias islandesas desde su divorcio, hace cuatro años, pero hace poco dio un paso audaz e inesperado. Se casó con una iraní en Irán. Su nueva esposa llegó a Reykiavik hace un par de meses. Es difícil concebir un choque cultural mayor. “La mayor parte del tiempo está en casa, y empieza a salir gradualmente, a conocerlo todo poco a poco. El otro día fuimos a un restaurante por primera vez y le sorprendieron las mujeres”. ¿Cómo vestían? “En parte eso, pero, sobre todo, que en una mesa había media docena de mujeres en un grupo, comiendo -y bebiendo- y haciendo mucho ruido”.

 

¿Por qué no se ha casado con una de sus novias islandesas? “Porque aquí la gente no se toma el matrimonio como un matrimonio. Pensé que, si me casaba con otra islandesa, de aquí a un par de años, seguramente acabaríamos divorciados. Aquí la gente es muy informal. En la clase de mi hijo en el colegio, de 40 niños, 38 o 39 tienen a sus padres divorciados. Tengo 42 años y esta vez quería hacerlo como es debido. Por eso fui a buscar una esposa a Irán”.

 

Moradi está sugiriendo que quizá han ido demasiado lejos en la actitud tribal y sin restricciones que mantienen respecto al amor y el sexo. Que quizá tienen algún valor las normas, un grado mayor de control. “Esa es una conversación digna de un buen debate”, dice. Un debate que Moradi tiene consigo mismo. Porque no niega que la forma islandesa de hacer las cosas le atrae poderosamente. Especialmente por lo que respecta a los niños. “Mi ex mujer está con un tipo que tiene tres hijos”, dice Moradi. “Los cinco, los de el y los nuestros, pasan mucho tiempo juntos. Yo me llevo muy bien con él. Y no digo que esté bien o mal, desde el punto de vista moral; pero tengo que reconocer que es estupendo para los niños”.

 

En cuanto a su nueva esposa, Moradi dice que, cuando llegó, acordaron que al cabo de tres años volverían a Irán. “Pero ya esta empezando a preguntárselo. Veo que no sólo le gusta Islandia cada vez más, sino que empieza a querer al país, como yo”.

Fuente: El País, jueves 24 de agosto de 2006

Afrontar el estrés

Ahí va lo último que he leído sobre el estrés:

TECNICAS PARA AFRONTAR EL ESTRES
Son una serie de técnicas a aplicar por el individuo conscientemente sobre sí mismo con el fin de mejorar situaciones de estrés o para prevenirlas.
Son siempre beneficiosas, pero en distinto grado según los individuos y las actividades. A grandes rasgos, se puede reducir el estrés o prevenirlo mediante las siguientes medidas individuales:
• Realizar pequeñas pausas en el trabajo.
• Fomentar la tolerancia, la flexibilidad y la adaptabilidad.
• Gestionar el tiempo adecuadamente.
• Mantener una actitud positiva
• Realizar alguna actividad física no competitiva
• Descansar el tiempo necesario
• Mantener una dieta equilibrada y adecuada a las necesidades
• Realizar actividades de ocio

Técnicas respiratorias
Generalmente, el estrés provoca una respiración rápida y superficial, lo que implica un uso reducido de la capacidad funcional de los pulmones, originando una peor oxigenación, un mayor gasto y el aumento de la tensión general del organismo. Mediante una respiración controlada podemos oxigenar correctamente el organismo ante una situación estresante obteniendo efectos beneficiosos sobre la irritabilidad, la fatiga, la ansiedad, el control de la activación emocional, y la reducción de la tensión muscular entre otros.
Veamos los pasos necesarios para una correcta respiración que nos ayudara a prevenir el estrés y/o a controlar las situaciones estresantes. Nos centraremos en la respiración diafragmática:
• Siéntate en una posición cómoda sin cruzar las piernas y con los músculos relajados.
• Afloja cualquier prenda que te contraiga el estómago o el pecho.
• Sitúa una mana sobre el estómago.
• Inspira por la nariz intentando que el aire eleve el diafragma, por lo que subirá la mana que tienes colocada en el estómago.
• Evita que se eleven los hombros. Deben estar totalmente relajados.
• Reten unos instantes el aire.
• Espira lentamente por la boca y notarás que la mano desciende.
Al principio puede que notes un cierto mareo, pero esto se debe a que tu organismo no está acostumbrado a tal cantidad de oxigenación. Una vez que domines esta técnica respiratoria podrás realizarla en cualquier momento, incluso en tu puesto de trabajo (de pie o sentado). Intenta que tu respiración sea constante y lenta, con lo que iras relajando tu organismo.

Técnicas de relajación
Hay muchas técnicas y ejercicios que ayudan en este sentido. Algunas de ellas son particulares para cada puesto de trabajo (sobre todo físicas) y otras comunes. Suelen implicar movimientos, pautas respiratorias y actividades mentales.
A continuación vamos a exponer una serie de sencillos ejercicios de tensión y relajación de grupos musculares que nos va ayudar primero, a detectar grupos musculares en tensión y, segundo, a relajarlos cuando nos encontremos en nerviosos, irritados o tensos.
• Sienes y frente:
 Arruga tu frente todo lo que puedas. Concéntrate en las sensaciones de tensión (en el entrecejo y encima de las cejas).
 Relaja lentamente tu frente y dirige tu atención a aquellas áreas especialmente tensas.
 Dedica algunos segundos a concentrarte en cómo esos músculos se alisan, se suavizan y se relajan. Concéntrate en la diferencia entre tensión y relajación.
• Ojos:
 Cierra muy fuertemente los ojos. Concéntrate en dónde radica la tensión, la rigidez. Tus parpados o tus bóvedas oculares están especialmente tensos.
 Dirige tu atención a estas áreas. Relaja lentamente tus ojos y a medida que lo haces, ábrelos.
 Concéntrate en la diferencia de las sensaciones de tensión y relajación.
• Nariz:
 Arruga tu nariz todo lo que puedas. Concéntrate en la tensión que has provocado en esas zonas.
 Relaja lentamente tu nariz, deja que desaparezca la tensión que habías provocado.
 Advierte cómo se quedan los músculos a medida que se alisan y se relajan.
 Concéntrate en la diferencia entre tensión y relajación.