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Penrose Roger, entrevista

ROGER PENROSE / Matemático y físico

“No puedo tomarme en serio que el mundo tenga 11 dimensiones”

“Steve es un científico más conservador que yo”, comenta el físico y matemático Roger Penrose sobre su amigo Stephen Hawking, con quien hizo aportaciones muy relevantes a la cosmología y a la teoría relativista hace más de 20 años. Penrose (Reino Unido, 1931) se ha convertido en una voz muy crítica con las actuales corrientes de la física teórica y, a diferencia de Hawking, está convencido de que la paradójica ciencia de las partículas subatómicas –la mecánica cuántica- es sólo una teoría provisional.

Anda estos días promocionando su último libro, El camino a la realidad, donde explica desde cero, y en 1.400 páginas, las matemáticas necesarias para comprender la física actual, sin eludir las ecuaciones ni las cuestiones más polémicas.

Pregunta. ¿Cualquier cosa es posible en matemáticas, o hay mundo matemáticamente imposibles?

Respuesta. Los hay. Las matemáticas son nítidas: si formulas el problema de una manera precisa, te dicen con claridad qué cosas son posibles y cuáles no. El desarrollo de una idea matemática está muy constreñida por la lógica y por el imperativo de consistencia interna.

P. ¿Es posible, entonces, que vivamos en el único universo matemáticamente consistente?

R. Lo que tenemos ahora son unos modelos del mundo que abordan satisfactoriamente algunas cuestiones, y otros que abordan otras. No podemos saber si son los únicos posibles. Una de las pretensiones más fuertes de la teoría de cuerdas [la aspirante actual más firme a la teoría del todo] era precisamente la de ser única, y eso es lo que la hacía tan buena para sus proponentes: que no se podía cambiar ninguna de sus partes. Pero esto resultó un error, porque ahora tienen tantas teorías de cuerdas diferentes que ya hablan de un paisaje de teorías. Es increíble. Eso ha dejado de ser una ciencia, creo yo.

P.  ¿Por qué?

R. La teoría de cuerdas ha alcanzado una gran profundidad matemática, y de hecho ha tenido ya una gran influencia en las matemáticas. Pero que éste sea un camino fiable para mejorar nuestras teorías físicas es cuestionable. Hay teorías que no dicen nada claro. Las teorías que no dicen nada claro. La teoría de cuerdas dice cosas claras, pero no me las creo. No me puedo tomar en serio que el mundo tenga 11 dimensiones.

P. ¿Por qué es comprensible el mundo?

R. Esa sí que es una buena pregunta.

P. Gracias, es de Einstein.

R. Ya, ya, y tan profunda como todas las que hizo. Es verdad que, en cierto sentido profundo, somos afortunados de poder entender las leyes físicas que rigen el mundo. Que la fuerza gravitatoria decrezca con el cuadrado de la distancia permite que los planetas describan unas curvas muy simples, que ya habían sido estudiadas por los griegos. Si la gravedad se comportara de otra forma, los movimientos serían de una complejidad impenetrable. Las cosas podrían ser mucho peor, realmente.

P. ¿Qué es entender?

R. Esa no está mal tampoco. No puedo responderla, pero sí proponer algunas definiciones negativas. Por ejemplo, entender algo que está fuera del alcance de las computadoras. Las máquinas siguen reglas, y hacen cálculos complicados mucho mejor que nosotros, pero no los entienden. El entendimiento no consiste en hacer una computación muy complicada. En mi opinión, el famoso teorema de Gödel es una demostración de que el entendimiento humano no es una computación, porque muestra que comprender algo va más allá que cualquier sistema de reglas.

P. Algunos virus usan una de sus ideas –los telesados de Penrose– para ensamblarse. ¿Le satisface eso?

R. Si es así, gran parte del mérito es de Johannes Kepler.

P. ¿Kepler?

R. Un hombre interesante en verdad. En uno de sus libros hay una página llena de patrones geométricos, patrones no cristalográficos, y algunos están realmente muy cerca de mis resultados. No está claro qué pretendía hacer Kepler con ellos, pero creo que él intuía que tenían relevancia para la biología, porque son simetrías no repetitivas, no cristalográficas.

Fuente

El País, 17 de octubre de 2006